
Fue hace más de un lustro ya. Llegué al bar más notorio del underground londinense antes que se convirtiera en el club gay de hoy, en la 5 Brewer Street de Soho. Eran los días en que según mi hermano de mil batallas Gary the one, dijera que era el tipo más rudo de Chelsea antes que llegará el pinche portugués de nombre José a entrenar al equipo azul (Todo antés, ¡carajo!). Vestía un Aquascutum café obscuro y camisa blanca desabotonada al mejor estilo latino, mi acompañante llevaba un Marchesa blanco bastante provocativo de escote amplio, espalda descubierta y corte muy por encima de la rodilla. Sus tacones la elevaban a mi altura, llegamos en un City Cab, en aquel entonces no había que llamar la atención, entramos por atrás, justo a la par de la pequeña pero famosa Sexy Shop Harmony que hoy produce películas del género. Di mi nombre al transvesti de metro noventa de la entrada y el ruso de dos metros y fácil 270 libras nos dejó pasar. Bajamos las primeras gradas y de nuevo le doy mi nombre a Rupen, el hombre que hace sueños realidad en Soho, y así fue como nos acomodó en una mesa de esquina (las más privadas) del ala subterránea este (la más exclusiva) del otrora enigmático Shadow Lounge.
La botella de Heidsieck 1907 estaba lamentablemente fuera de nuestro alcance en 150 mil libras esterlinas, por lo que nos debimos conformar con una de Ricard Perrier - Jouet en tan solo 50 mil libras esterlinas. La misma vino acompañada de caviar blanco de Kiev y queso Comté Vieux. El club no se pudo resisitir la presencia de Peter Kruder y Richard Dorfmeister, o tal vez ellos no se resistieron la oportunidad de mezclar en "lo más decadente de Londres" que se hicieron cargo de la música creando un ambiente visto solo en el cine de autor. Abi Titmuss y Orlaith Mcallister hablaban a gritos en la mesa más alejada, acompañadas de dos jeques árabes, uno de los cuales años más tarde compra el equipo de Fú bol, Portsmouth. El actorzaso Terrence Stamp, ocupa otra mesa, acompañado de su novio (un secreto a voces), la jóven y hermosa escritora gringa Stephanie Adams y otra gente que no reconzco. El ex futbolista francés David Ginola, está acompañado de otro amigo y cinco señoritas, una rubia, una morena, una negra, una asíatica y una pelirroja en la última mesa. La música fluye al igual que él champagne y las bocas de jamón ibérico, paté de higado de cabra y vegetales a la plancha. Más champagne acompañado las bocas dulces, fresas bañadas en chocolate, bolas empanizadas rellenas de sorbete de frutas del bosque y kiwi bañado en chocolate y helado. La noche sigue, risas, brindis, bailes, besos. Luego la especialidad de la casa, los famosos azafates con Absenta de la República Checa, cubos de azúcar, cucharas sin fondo y un encendedor, puritos de marihuana criada en champagne finamente enrollados y lo infaltable en la sección VIP del famoso antro, los azafates de espejo con pequeños lineazos de cocaína y pequeños tubos metálicos bañados en oro para cada comensal.
Fue entre la segunda botella de Ricard Perrier, el primer puro y mi segundo lineazo que te vi. Inmaculada, pulcra, iluminada bajo un aura, en una mesa solo para vos, vellosa y blanca con tus pequeños ojitos, tu narizita redondita y besuqueable, tus bigotíos brillantes y filosos, con tu moñito rojo y tu trajecito Sanrio. Para mi fue como haber visto a la madonna y al espirtú santo juntos, me dejaste boquiabierto. Que gatita más hermosa, mas despampanante, tan inocente y tan feroz a la vez. Yo, el chico malo de Chelsea, el playboy, el latin lover, empezé a sudar y me resultaba una odisea voltear a verte hermosa gatita. Otra copa, carajo otro, no, dos líneazos más, uno para cada orificio nasal... nada, imposible apartarme de tu presencia. Mi pareja se movía al ritmo de la música, me tocaba, me idolatraba, ella te vio y se dio cuenta que ocupabas mi atención. Ella me empezó a besar, frotaba su mano en mi mejilla, mi pecho, mi entrepierna... ¡BASTA! Voy al baño le dije. Me lavé la cara, la boca, me peine de nuevo y tome un líneazo más, luego me repetía frente al espejo Lily es la única que me interesa, Lily es la única que me interesa... pense en su culito parado, en sus tetas como balas y en sus largas y suaves piernas y en el rostro de ángel que tiene y así decidí salir y regresar con mi acompañante, pero en el trayecto te vi de reojo y todo se fue al tacho de la basura. En el momento que me senté y Lily prosiguió con seducirme empezé a sudar de nuevo y esta vez congelé mi mirada sobre ti, gatita hermosa. Aparté a Lily violentamente y le di trescientas libras esterlinas en efectivo. Vete a casa le dije y ella me respondió con una bofetada que ni sentí por verte a ti. Se retiro insultando a todos.
De la forma más infantil me llamaste con tu índice. Llegué a sentarme a tu mesa en donde comaprtiste tu botella del famoso Shipwrecked 1907 Heidsieck, la número 47 me dijiste con tu fuerte acento japonés mientras me servías una copa. Estaba perdido en ti, jugaba con tus bigotíos, tu moño y acariciaba el fino pelaje de tu cara. Tu sonreías, y decías ignorar que un macho latino pudiera actuar de esta manera, ¿será por el champagne tal vez? me decías, yo meneaba mi cabeza a los lados y te trataba de besar sin éxito mientras tú me esquivabas y sonreías. Llega el mesero, mademoiselle aún tenemos la 48 y 49, ¿desea otra más? Acaricias mi mejilla con tu pequeña patía y le respondes ¿por qué no? este bien que vale la pena. De puta madre, pienso, otras 150 mil libras esterlinas, ¡Carajo! Llega la botella en su temperatura ideal, con sus respectivas bocas y sus copas hechas con cristal de Murano. Brindamos y vos decis, por nosotros y me das un topón en los labios, y cuando intento seguirte me detenés con tu mano en mi pecho y sonreís con esa sonrisa infantil tuya. Bocas, champagne y líneazos... has tenido suficiente, ¿nos vamos a mi casa? Me decis, y sin pensarlo pido la cuenta, que cuando llega me la arrebatas y tú haces cargo de la misma, dejando 10 mil libras esterlinas, solamente en concepto de servicio. Salimos y esta un black cab esperandonos, Blakes po favó, le decis al piloto quien sonríe y así nos dirigimos al hotel más exclusivo del sur de Londres en South Kensington. Llegamos y me ancargo yo de pagarle al taxista, quien me guiña el ojo en señal después de pagarle. Entramos y el concierge nos da la bienvienida, todo listo en su habitación madamme te dice y yo te sigo de la mano.
Una habitación con un decorado avant-garde un tanto exagerado pero bastante lujoso. Me pongo de rodillas, para alcanzarte y besarte, pués mi metro, setenta y cinco centimetros resulta muy alto para tus cincuenta y cinco centimetros. Tu pequeña lengua acaricia la mia, mientras tus bigotíos me hacen cosquillas. Te levanto y nos arrojamos en la cama con sus colchones naturales de zebra y sus sabanas de seda. Nos empezamos a desvestir cuando de repente me detenes y me decis, empelotate mientras voy al baño que te tengo una sorpresa... Confío plenamente en ti y sigo tus instrucciones. Increíble, saco mi celular y lo dejo en grabación, este sin duda será un momento inolvidable. Te espero tendido en la cama con una erección de record guiness que cuando salis con ese atuendo y herramienta, no aguanto más y acabo...
PD: La grabación de goear es de lo aconteció durante esa noche en el Blake´s entre la Hello Kitty y el Kontra.
PD2: Mañana terminan mis vacas, pero eso no quiere decir que les deje de contar como estuvieron.
PD3: Besos dobles a ellas y una doble nelson con zancadilla a ellos.
La botella de Heidsieck 1907 estaba lamentablemente fuera de nuestro alcance en 150 mil libras esterlinas, por lo que nos debimos conformar con una de Ricard Perrier - Jouet en tan solo 50 mil libras esterlinas. La misma vino acompañada de caviar blanco de Kiev y queso Comté Vieux. El club no se pudo resisitir la presencia de Peter Kruder y Richard Dorfmeister, o tal vez ellos no se resistieron la oportunidad de mezclar en "lo más decadente de Londres" que se hicieron cargo de la música creando un ambiente visto solo en el cine de autor. Abi Titmuss y Orlaith Mcallister hablaban a gritos en la mesa más alejada, acompañadas de dos jeques árabes, uno de los cuales años más tarde compra el equipo de Fú bol, Portsmouth. El actorzaso Terrence Stamp, ocupa otra mesa, acompañado de su novio (un secreto a voces), la jóven y hermosa escritora gringa Stephanie Adams y otra gente que no reconzco. El ex futbolista francés David Ginola, está acompañado de otro amigo y cinco señoritas, una rubia, una morena, una negra, una asíatica y una pelirroja en la última mesa. La música fluye al igual que él champagne y las bocas de jamón ibérico, paté de higado de cabra y vegetales a la plancha. Más champagne acompañado las bocas dulces, fresas bañadas en chocolate, bolas empanizadas rellenas de sorbete de frutas del bosque y kiwi bañado en chocolate y helado. La noche sigue, risas, brindis, bailes, besos. Luego la especialidad de la casa, los famosos azafates con Absenta de la República Checa, cubos de azúcar, cucharas sin fondo y un encendedor, puritos de marihuana criada en champagne finamente enrollados y lo infaltable en la sección VIP del famoso antro, los azafates de espejo con pequeños lineazos de cocaína y pequeños tubos metálicos bañados en oro para cada comensal.
Fue entre la segunda botella de Ricard Perrier, el primer puro y mi segundo lineazo que te vi. Inmaculada, pulcra, iluminada bajo un aura, en una mesa solo para vos, vellosa y blanca con tus pequeños ojitos, tu narizita redondita y besuqueable, tus bigotíos brillantes y filosos, con tu moñito rojo y tu trajecito Sanrio. Para mi fue como haber visto a la madonna y al espirtú santo juntos, me dejaste boquiabierto. Que gatita más hermosa, mas despampanante, tan inocente y tan feroz a la vez. Yo, el chico malo de Chelsea, el playboy, el latin lover, empezé a sudar y me resultaba una odisea voltear a verte hermosa gatita. Otra copa, carajo otro, no, dos líneazos más, uno para cada orificio nasal... nada, imposible apartarme de tu presencia. Mi pareja se movía al ritmo de la música, me tocaba, me idolatraba, ella te vio y se dio cuenta que ocupabas mi atención. Ella me empezó a besar, frotaba su mano en mi mejilla, mi pecho, mi entrepierna... ¡BASTA! Voy al baño le dije. Me lavé la cara, la boca, me peine de nuevo y tome un líneazo más, luego me repetía frente al espejo Lily es la única que me interesa, Lily es la única que me interesa... pense en su culito parado, en sus tetas como balas y en sus largas y suaves piernas y en el rostro de ángel que tiene y así decidí salir y regresar con mi acompañante, pero en el trayecto te vi de reojo y todo se fue al tacho de la basura. En el momento que me senté y Lily prosiguió con seducirme empezé a sudar de nuevo y esta vez congelé mi mirada sobre ti, gatita hermosa. Aparté a Lily violentamente y le di trescientas libras esterlinas en efectivo. Vete a casa le dije y ella me respondió con una bofetada que ni sentí por verte a ti. Se retiro insultando a todos.
De la forma más infantil me llamaste con tu índice. Llegué a sentarme a tu mesa en donde comaprtiste tu botella del famoso Shipwrecked 1907 Heidsieck, la número 47 me dijiste con tu fuerte acento japonés mientras me servías una copa. Estaba perdido en ti, jugaba con tus bigotíos, tu moño y acariciaba el fino pelaje de tu cara. Tu sonreías, y decías ignorar que un macho latino pudiera actuar de esta manera, ¿será por el champagne tal vez? me decías, yo meneaba mi cabeza a los lados y te trataba de besar sin éxito mientras tú me esquivabas y sonreías. Llega el mesero, mademoiselle aún tenemos la 48 y 49, ¿desea otra más? Acaricias mi mejilla con tu pequeña patía y le respondes ¿por qué no? este bien que vale la pena. De puta madre, pienso, otras 150 mil libras esterlinas, ¡Carajo! Llega la botella en su temperatura ideal, con sus respectivas bocas y sus copas hechas con cristal de Murano. Brindamos y vos decis, por nosotros y me das un topón en los labios, y cuando intento seguirte me detenés con tu mano en mi pecho y sonreís con esa sonrisa infantil tuya. Bocas, champagne y líneazos... has tenido suficiente, ¿nos vamos a mi casa? Me decis, y sin pensarlo pido la cuenta, que cuando llega me la arrebatas y tú haces cargo de la misma, dejando 10 mil libras esterlinas, solamente en concepto de servicio. Salimos y esta un black cab esperandonos, Blakes po favó, le decis al piloto quien sonríe y así nos dirigimos al hotel más exclusivo del sur de Londres en South Kensington. Llegamos y me ancargo yo de pagarle al taxista, quien me guiña el ojo en señal después de pagarle. Entramos y el concierge nos da la bienvienida, todo listo en su habitación madamme te dice y yo te sigo de la mano.
Una habitación con un decorado avant-garde un tanto exagerado pero bastante lujoso. Me pongo de rodillas, para alcanzarte y besarte, pués mi metro, setenta y cinco centimetros resulta muy alto para tus cincuenta y cinco centimetros. Tu pequeña lengua acaricia la mia, mientras tus bigotíos me hacen cosquillas. Te levanto y nos arrojamos en la cama con sus colchones naturales de zebra y sus sabanas de seda. Nos empezamos a desvestir cuando de repente me detenes y me decis, empelotate mientras voy al baño que te tengo una sorpresa... Confío plenamente en ti y sigo tus instrucciones. Increíble, saco mi celular y lo dejo en grabación, este sin duda será un momento inolvidable. Te espero tendido en la cama con una erección de record guiness que cuando salis con ese atuendo y herramienta, no aguanto más y acabo...
PD: La grabación de goear es de lo aconteció durante esa noche en el Blake´s entre la Hello Kitty y el Kontra.
PD2: Mañana terminan mis vacas, pero eso no quiere decir que les deje de contar como estuvieron.
PD3: Besos dobles a ellas y una doble nelson con zancadilla a ellos.
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