Soy hombre y las cosas humanas no me son extrañas. Termino así mi introducción en ese antro ficticio (o será real) ubicado en la concurrida zona 20 de la ciudad capital de la capitanía general de Centroamérica, bella y amada Guatemala. Pero no cabe duda que las cosas humanas no dejan de sorprender y arremeten contra la máxima latina ya mentada como el oleaje de un tsunami... simplemente devastador.
La verdá es que a todos nos sorprendió las revelaciones de la investigación de la CICIG que con pruebas irrefutables demuestra que Rodrigo Rosenberg orquestó su suicidio como el mejor guión de una telenovela. Algunos incrédulos aún se niegan a aceptarlo mientras otros, encolerizados, se sienten defraudados por haberle creído al autor del video que le dio al vuelta al mundo (con excepción de los rincones más pobres de este que lamentablemente son donde la mayoría de personas viven). El suicidio pueda que no, pero la forma es una cosa humana que si me es extraña: los sicarios, los teléfonos, el video.
Pero lo que en este su, mi, nuestro despepute nos parece reKontra extraño es la reacción de muchos que se dicen ser pensantes, analistas, expertos y que putas se yo que más... Yo ya lo sabía vos; yo me las olía mano; ala esque era obvio pués; desde un principio lo pensé, pero no dije nada...
Ay mis queridos patricios, ustedes que dicen saberlo todo, como aquellos que sabían y participaron en el asesinato de su otrora líder Julio César ahora me vienen con la mendacidad (por no decir paja) que víctimas de la sorpresa nunca fueron, lo han sabido, lo saben y lo sabrán todo... infalibles hasta las toles. Bueno pasó lo de Rosenberg, pero que tan incapaces somos los hombres y mujeres de declarar un mea culpa y reconocer que nos tragamos una historia que no fue. Ojos de cangrejo, ahora exigimos que se aclaren otros asesinatos de los cuales, en su momento, nadie se vistió de blanco y salió a protestar. Peor aún negamos las versiones de los hechos y pensamos que todo es una gran teoría de la conspiración. ¿Por qué todas las teorías de la conspiración van de la mano de nuestras convicciones ideológicas? La izquierda conspira contra nostros; la derecha es la que está detrás de todo... ¿y los de carne y hueso?
El tiempo es el mejor juez y la paciencia, sin duda, una virtud. En efecto, homo sum... pero estas cosas humanas me son extrañas.
PD: un bañito de humildad siempre nos cae bien.
PD2: Haití necesita una mano.