
Los ochentas fueron el boom del hooliganismo en todo sentido. Las firms competían entre si por ser las más violentas y las mejores en hacer lo que hacían: grandes vergueos. Los personajes adquirieron fama de celebridades en sus barrios. Se implantó una moda y luego la tragedia de Heysel les dio notoriedad internacional. Todo esto despertó la mirada de los políticos y las fuerzas del orden. Durante la administración Thatcher los métodos para lidiar con dicho fenómeno fueron desastrozos y no lograron frenarlo sino al contrario nutrirlo más. Pero hubieron otros que tomaron nota del hooliganismo y también hicieron de las suyas: el crimen organizado y los partidos políticos de extrema derecha.
En los años setentas se asoció a los hooligans (al igual que a los punks y a los skinheads) con el racismo y vandalismo. No voy a negar que no existía ninguna relación pero estas eran la excepción y no la norma. Debido a la inmigración, muchos de los integrantes de las firms (particularmente al norte de Inglaterra) tenían un sentimiento anti-migrante pero las firms en si no eran grupos racistas. Es más, los integrantes de muchas eran de raza negra (el caso más famoso es el de Cass Pennant de la ICF de West Ham United de quien incluso acaba de salir una película que comentaré luego) y de los Birmingham City Zulus que tenían este nombre por el alto número de hooligans negros en sus filas. Sin embargo, los medios de comunicación la cagaron a lo grande al darles una reputación de racistas y a crear una imagen distorsionada de sus actividades (es por esto que el hooligan tradicional odia a los medios). Debo aclarar que los hooligans nunca se vieron como criminales ni vándalos, para ellos sus actividades violentas se limitaban a las peleas con rivales hooligans y la destrucción de inmuebles era dirigida a los pubs en donde los rivales se reunían.

Lo que más llamó la atención de el crimen organizado y los partidos políticos era la capacidad de convocatoria de las firms. Fácilmente podían reunir a cientos de personas listas para partirse la cabeza y peor aún por algo tan trivial como el futbol. Para cuando muchos de los grandes personajes de los setentas y ochentas empezaron no tanto a aburrirse de sus actividades sino también a darse cuenta que su modo de vida no los llevaba a ningún lugar económicamente, mucho se rinden a la tentación del dinero fácil. Varios pasan a trabajar como porteros de clubs nocturnos operados por mafiosos y a convertirse en los guardespaldas de estos. Eran los encargados de hacer "el trabajo sucio" de sus jefes y se involucraron en narcotráfico, trata de blancas, extorsión y muchos se llegaron a autodenominar en su oficio como "recolectores de deudas" (¿Y si no te pago qué? no era la frase que se le decía a un tipo curtido en una firm).
Por otro lado aparecieron los grupos de extrema derecha que encontraron en los graderíos y en los hooligans el recurso humano necesario para agenciarse poder político. Partidos como la British National Party (el Partido Nacional Británico) y la National Front (el Frente Nacional) iniciaron fuertes tareas para reclutar seguidores pertenecientes a las firms alrededor de Inglaterra. Pero también se les unieron movimientos más extremos como el grupo neo-nazi Blood and Honour (Sangre y honor) que reclutaron varios jóvenes de las firms para ser parte de sus fuerzas de choque en particular la notoria y violenta Combat 18 (Combate 18 - el 18 es un número común de grupo neo-nazis por representar las siglas de Adolfo Hitler A-1 y H-8). Muchos de estos grupos realizaron actividades violentas contra las comunidades asiáticas, caribeñas, judía y gay en el Reino Unido.
Aquí es necesario señalar la gran diferencia que se dio entre el hooliganismo de los 70´s y principio de los 80´s con el de finales de esta década o mejor dicho los hooligans después de la tragedia de Heysel del 85. Los primeros tenían muy firme su concepto de pelear por los colores de su equipo. Sí, a huevos que eran violentos y armaban grandes vergueos pero eran reacios a participar en actividades claramente ilegales. Los segundos en cambio se les fue el ego a las nubes, cada vez querían más, ya no se conformaban con ir a darse verga el fin de semana. Les gusto "la vida loca" de los gangsters: las mujeres, las drogas, "el respeto" y a otros les emociono ser parte de un grupo político dispuesto a cambiar el país, de refundar Inglaterra. Aquí se da una parte del fin de los terrace casuals (los casuales de los graderíos, el hooligan de los años ochentas).

Después de la tragedia de Hillsborough se creo el Football Spectators Act (el Acta o Ley de Espectadores de Futbol) el mismo mes de la tragedia, abril de 1989. Gracias a dicha ley los hooligans fueron clasificados como aficionados tipo C o bajo el capítulo C. Las actividades de hooliganismo fueron catalogadas como delictivas. Scotland Yard creó una oficina para investigar dichos actos. Sin embargo, con la asociación de muchos hooligans al crimen organizado y a grupos extremistas, entonces las actividades delictivas podían ser catalogadas como actividades criminales por asociación. Scotland Yard se puso las pilas y durante los noventas inició una fuerte investigación contr el hooliganismo. Muchos agentes fueron infiltrados en los firms. estos agentes eran verdaderos aficionados de los equipos, conocían las canciones, los barrios, la historia de sus equipos, muchos se tatuaron, se vestían, hablaban y se comportaban como hooligans. Se empezaron a dar arrestos y muchas firms empezaron a verse afectadas por estos.
Pero hubo otro fenómeno que resquebrajó la organización de las firms y ese fue la escena Rave. La música electrónica se puso de moda, las fiestas que duraban ya no solo noches sino días eran la mera chingadera de aquel entonces. Se abren las mega discotecas: Ministry of Sound, Cream, Gatecrasher. Los principales destinos turísiticos eran Ibiza y Ayia Napa. Todos querían ir a estas fiestas y el medio para aguantar horas de horas, por no decir días, por no decir semanas era con una pequeña pastillita llamada éxtasis. El éxtasis o "e" se convirtió en uno de los principales productos de exportación de Holanda en los noventas. Una pastilla le daba a uno suficiente energía para bailar a lo loco por seis horas, solo se necesitaba de suficiente agua y claro mucho techno, mucho dance y de ahí drum n´bass, jungle, garage, trip-hop y todas sus formas musicales de los últimos 20 años. ¿Y esto a que putas viene? Sencillo mano, muy sencillo. ¿Quién iba a estar listo o dispuesto a irse a volar pija un fin de semana cuando tiene dos o tres pastillas de extásis encima? Las firms envejecen y dejan de nutrirse de jóvenes.

Es así como primero, sus líderes envejecen y se van a prisión por asociación para con actividades criminales; y segundo, no hay sangre nueva para nutrir a los firms. Dos casos notorios son el de la ICF de West Ham que básicamente deja de ser lo que es y prácticamente desaparece o al menos pierde su reputación como una de las más temidas firms de toda Gran Bretaña. El segundo caso, que conozco personalmente, es el de los Chelsea Headhunters. Que después del arresto de sus dos líderes: Andrew Frain en el 98 y luego Jason Marriner en el 2000, desaparecieron. Estos dos líderes hooligans a quienes el solo hecho de conocer a miembros de Combat 18 les costó 7 y 6 años en el calamako respectivamente. Las operaciones de infiltrados departe de Scotland Yard llegaron atener tanto éxito que muchos criminales, grupos extremistas y firms de hooligans desaparecieron. Fue tal el éxito que hasta la fecha se cree que Combat 18 fue un grupo inventado por Scotland Yard para desmantelar a los grupos extremistas violentos del Reino Unido.
Para muchos fue el final de el hooliganismo en Inglaterra pero lamentablemente cantaron victoria antes de tiempo.
Fotos: El bepi practicando para ser un hooligan macho; Bandera conmemorativa del ICF del West Ham United; el logo de Combat 18, la calavera con huesos cruzados es casi identica a la que simboliza a los Chelsea Headhunters; tristemente los vergazos aún siguen. Gugul y otros lares.
PD: A la próxima tal vez termino, falta la actualidad hooligan, su comercialización y su internacionalización.