
Sano e interesante me ha parecido el debate (bajo los parámetros nacionales me gustaría decir que es en efecto un debate) producido a raíz de la publicación del artículo La Moda Gay por parte de Cesar García y que generó varios comentarios de lectoras y lectores y luego la reacción de otros personajes como nos lo cuenta Miss Trudy en su bló. Al respecto Juan Luis Font escribió sobre dicho debate con la interrogante sobre qué debe un medio permitir que se publique en sus paginas. En su artículo Font nos plantea las siguientes preguntas (partiendo del artículo de García y de la respuesta al mismo departe de Jorge Castrillón):
No comparto las opiniones de Cesar García sobre los homosexuales como tampoco comparto la opción de censura o tamizaje previo que sugiere Castrillón. Sin embargo, encuentro muy importante discutir ese punto. ¿Debe un diario ejercer criterio a favor o en contra previo a publicar una contribución? ¿Con qué argumentos? ¿Con la intención de evitar una opinión que pueda resultar insultante u ofensiva?
Los medios más serios y profesionales, que por lo general se publican en lengua inglesa y se editan en Estados Unidos o en Gran Bretaña, acaso en Francia o en Alemania, ejercen una cuidadosa política en torno a sus páginas editoriales. Recurren a la verificación de datos e impiden que se publique una nota cuya información factual no pueda ser comprobada. Para hacerlo cuentan con equipos de editores y reporteros. No son muchos otros los medios en el mundo que cuentan con esos recursos. Y ciertamente, elPeriódico carece de ellos. Pero luego, ¿cuán saludable resulta impedir que se exprese una opinión por considerar que transgrede normas de convivencia?
Esto es válido, la cuestión de los recursos en cuanto a verificar lo que se va publicar principalmente tomando en cuenta que en los países en cuestión existe tal certeza jurídica que no solo el columnista sino que el diario pueden ser demandados por lo que publican. Pero hay otro punto a favor de estos medios más serios y profesionales y es que muchos se alinean a una directriz ideológica muy clara: liberales, conservadores, progresistas, marxistas, libertarios, etc. O sea, el lector tiene una idea sobre que tipo de opiniones esperar cuando abre las páginas del New York Times, The Guardian, Le Monde, El Mundo, etc. En Guatemala se puede observar esto en los editoriales (a veces) pero en cuanto a los columnistas se trata vemos un ceviche de espectros ideológicos y políticos de izquierdas a derechas; liberales y conservadores pero en todos sobresalen los todólogos (esto es lo que me asombra... para mal).
Esta cuestión sobre las columnas de opinión y las preguntas que Font plantea me recuerda el post de Mario Cordero en su Diario Paranoico Blog Killed the Newspaper Star particularmente sobre el papel que juegan los medios escritos y los blós. Viendo la "libertad" que los columnistas tienen para publicar lo que se les venga en gana en los medios escritos, no veo gran diferencia entre ambos. Esto genera un problema en cuanto al rol que juegan los columnistas en la sociedad. El sociólogo y filósofo francés Raymond Aron divide a los intelectuales en tres tipos: 1 - Los Escribas; 2 - Los Letrados y los Artistas; 3 - Los Expertos. Si bien, Aron fue muy cuidadoso en explicar cada uno de estos tipos en su obra El Opio de los Intelectuales, podemos ver como hoy en día los columnistas son elevados al rango de intelectuales. ¡Mucho ojo! Esto no pasa solo en Guatemala. Las columnas de opinión de los columnistas son percibidas como opiniones educadas, juiciosas, con fundamentos académicos, científicos y una base de experiencia y sabiduría del que las escribe. Y en realidad, así debería de ser. En un bló, en cambio, escribe cualquiera con acceso a interné. Entonces tal vez yo sea exigente hasta la mierda, pero esperaría que la opinión de un columnista este a la altura de ser seria y profesional.
Solo con ver el título de la columna y el nombre del autor (a veces hasta su imagen) uno espera la seriedad de la misma. ¿A simple vista, qué es más serio, leer Catalejo de Mario Antonio Sandoval o Calzoncitos, Barra Show? ¿Cuál será más profesional la opinión de Cesar García (conocido ex banquero, respetado consultor económico y actual decano de economía de la nueva Universidad Internaciones o la opinión de el Kontra en su Despepute? La diferencia la establece el sistema.
Por ejemplo, la plataforma blogger tiene sus propias condiciones de uso pero en la misma, cualquiera puede entrar y adoptar el nombre que quiera y ponerse a postear lo que quiera. El sistema me permite utilizar un pseudónimo, en este caso el Kontra, que ojo, no me pertenece a mi ni a nadie y también permite el uso del anónimato en comentarios que pueden ser regulados o no a discreción del autor. El sistema lo permite pero al mismo tiempo aclara: Por su propia naturaleza, Blogger.com y Blogspot.com pueden difundir material ofensivo, perjudicial, impreciso o inadecuado por diversos motivos o, en algunos casos, entradas mal etiquetadas o engañosas por cualquier razón. O sea, aténgase a lo que publique y lea, la seriedad del contenido puede ser altamente discutible.

Entonces, permitanme empezar contestar las preguntas que plantea Font de una forma indebida, con otras preguntas: ¿Qué sistema emplean los diarios para adminsitrar su sección de Opinión? ¿O acaso no hay sistema y cualquiera puede escribir lo que le venga en gana?
En el caso de la primer pregunta, digo yo, si por ejemplo el Periódico abiertamente asume una postura social conservadora y que exalte fundamentalismos religiosos cristianos o musulmanes, entonces el artículo de Cesar García no debería de sorprendernos. Al abrir sus páginas esperaría leer las columnas de Alfred Kaltschmitt, Armando de la Torre y José Joaquín Camacho, por ejemplo. En cambio si un diario asume una posición de carácter progresista y liberal-social (en el sentido anglosajón - que enaltece las libertades sociales de los individuos) pués esperaría encontrar la opinión de Marielos Monzón, Martín Rodríguez, Marcela Gereda por tirar algunos nombres (las diferencias en edades son pura coincidencia ;). En este caso no tendría tanto problema con el fenómeno de los todólogos, pués independientemente del tema que van a escribir, al menos tengo una idea desde que postura lo van a abordar.
Pero si no hay sistema y los columnistas pueden escribir lo que quieran. Entonces sería bueno conocer los criterios bajo los cuales se escoge QUIENES escriben. Quienes son esas personas que pasan a convertirse en formadores de opinión, incluso "intelectuales". Es aquí en donde tengo problemas con el fenómeno del todólogo y me surge otra interrogante. Si le pido a un destacado abogado que escriba ¿debo asumir que escribirá sobre lo que sabe o sea de leyes y de la administración de la justicia? Un exitoso empresario ¿nos hablará de lo que se requiere para tener éxito en los negocios? Un sacerdote ¿expondrá como es que la fe "mueve montañas"? Una asesora de imágen ¿nos dará ideas para vernos y sentirnos mejor? Un futbolista ¿hablará sobre sus proezas en la cancha? Nuevamente, puedo ser demasiado exigente e incluso fundamentalista en cuanto a la aplicación del refrán zapatero a tu zapato pero ante el libertinaje con el que los medios manejan su sección de opinión, como lector me debo guiar por el tercer tipo de intelectual que Aron menciona: los expertos.
En fin, ante la ausencia primero, de una directriz ideológica o política del medio y segundo, ante la falta de opinión de expertos sobre el campo de su especialidad, un medio de comunicación DEBE ejercer un criterio previo sobre lo que se publica. Cesar García es un experto en banca y economía, si él y todos los demás columnistas están en su derecho de escribir sobre lo que quieran, entonces el medio que representa la plataforma para que se expresen, en este caso el Periódico, tiene la obligación moral (Bueno dejemonos de pajas, soy exigente hasta la quinta mierda) de permitir que los comentarios de las y los lectores a cualquier artículo no sean censurados, filtrados o alterados. Debe existir reciprocidad, cada derecho conlleva una obligación.
Es cierto que se propició un debate y muy valioso de forma inadvertida, pero que antecedente nos deja para propiciar otros debates. ¿Debo promover la limpieza social para debatir sobre alternativas educativas para los niños de la calle y los mareros? ¿Debo apoyar el genocidio contra los pueblos mayas para debatir sobre la inclusión de estos a la sociedad guatemalteca? o que tal este ¿Debo negar la violencia de género y justificar los asesinatos de mujeres para debatir sobre los derechos de la mujer?
¡Dejemonos de joder y aprendamos a ser autocríticos! Si así van a seguir los y las columnistas que mejor abrán su bló y así con gusto les llego a comentar como la mejor película porno de todos los tiempos es Rocco´s Reverse Gangbang 2 porque verán my dears, en eso si soy un experto de puta madre.
PD: Más polémica, más polémica lo arrestaron a Roman Polanski por un crimen de hace más de 30 años, más material para comentar en este ¿mi? ¿su? ¿despepute?
PD2: Si tuviera una columna, se titularía Siquitibin a la bim bom bá... y sería el guión de un reality show sobre como funciona la democracia en Guatemala.
No comparto las opiniones de Cesar García sobre los homosexuales como tampoco comparto la opción de censura o tamizaje previo que sugiere Castrillón. Sin embargo, encuentro muy importante discutir ese punto. ¿Debe un diario ejercer criterio a favor o en contra previo a publicar una contribución? ¿Con qué argumentos? ¿Con la intención de evitar una opinión que pueda resultar insultante u ofensiva?
Los medios más serios y profesionales, que por lo general se publican en lengua inglesa y se editan en Estados Unidos o en Gran Bretaña, acaso en Francia o en Alemania, ejercen una cuidadosa política en torno a sus páginas editoriales. Recurren a la verificación de datos e impiden que se publique una nota cuya información factual no pueda ser comprobada. Para hacerlo cuentan con equipos de editores y reporteros. No son muchos otros los medios en el mundo que cuentan con esos recursos. Y ciertamente, elPeriódico carece de ellos. Pero luego, ¿cuán saludable resulta impedir que se exprese una opinión por considerar que transgrede normas de convivencia?
Esto es válido, la cuestión de los recursos en cuanto a verificar lo que se va publicar principalmente tomando en cuenta que en los países en cuestión existe tal certeza jurídica que no solo el columnista sino que el diario pueden ser demandados por lo que publican. Pero hay otro punto a favor de estos medios más serios y profesionales y es que muchos se alinean a una directriz ideológica muy clara: liberales, conservadores, progresistas, marxistas, libertarios, etc. O sea, el lector tiene una idea sobre que tipo de opiniones esperar cuando abre las páginas del New York Times, The Guardian, Le Monde, El Mundo, etc. En Guatemala se puede observar esto en los editoriales (a veces) pero en cuanto a los columnistas se trata vemos un ceviche de espectros ideológicos y políticos de izquierdas a derechas; liberales y conservadores pero en todos sobresalen los todólogos (esto es lo que me asombra... para mal).
Esta cuestión sobre las columnas de opinión y las preguntas que Font plantea me recuerda el post de Mario Cordero en su Diario Paranoico Blog Killed the Newspaper Star particularmente sobre el papel que juegan los medios escritos y los blós. Viendo la "libertad" que los columnistas tienen para publicar lo que se les venga en gana en los medios escritos, no veo gran diferencia entre ambos. Esto genera un problema en cuanto al rol que juegan los columnistas en la sociedad. El sociólogo y filósofo francés Raymond Aron divide a los intelectuales en tres tipos: 1 - Los Escribas; 2 - Los Letrados y los Artistas; 3 - Los Expertos. Si bien, Aron fue muy cuidadoso en explicar cada uno de estos tipos en su obra El Opio de los Intelectuales, podemos ver como hoy en día los columnistas son elevados al rango de intelectuales. ¡Mucho ojo! Esto no pasa solo en Guatemala. Las columnas de opinión de los columnistas son percibidas como opiniones educadas, juiciosas, con fundamentos académicos, científicos y una base de experiencia y sabiduría del que las escribe. Y en realidad, así debería de ser. En un bló, en cambio, escribe cualquiera con acceso a interné. Entonces tal vez yo sea exigente hasta la mierda, pero esperaría que la opinión de un columnista este a la altura de ser seria y profesional.
Solo con ver el título de la columna y el nombre del autor (a veces hasta su imagen) uno espera la seriedad de la misma. ¿A simple vista, qué es más serio, leer Catalejo de Mario Antonio Sandoval o Calzoncitos, Barra Show? ¿Cuál será más profesional la opinión de Cesar García (conocido ex banquero, respetado consultor económico y actual decano de economía de la nueva Universidad Internaciones o la opinión de el Kontra en su Despepute? La diferencia la establece el sistema.
Por ejemplo, la plataforma blogger tiene sus propias condiciones de uso pero en la misma, cualquiera puede entrar y adoptar el nombre que quiera y ponerse a postear lo que quiera. El sistema me permite utilizar un pseudónimo, en este caso el Kontra, que ojo, no me pertenece a mi ni a nadie y también permite el uso del anónimato en comentarios que pueden ser regulados o no a discreción del autor. El sistema lo permite pero al mismo tiempo aclara: Por su propia naturaleza, Blogger.com y Blogspot.com pueden difundir material ofensivo, perjudicial, impreciso o inadecuado por diversos motivos o, en algunos casos, entradas mal etiquetadas o engañosas por cualquier razón. O sea, aténgase a lo que publique y lea, la seriedad del contenido puede ser altamente discutible.

Entonces, permitanme empezar contestar las preguntas que plantea Font de una forma indebida, con otras preguntas: ¿Qué sistema emplean los diarios para adminsitrar su sección de Opinión? ¿O acaso no hay sistema y cualquiera puede escribir lo que le venga en gana?
En el caso de la primer pregunta, digo yo, si por ejemplo el Periódico abiertamente asume una postura social conservadora y que exalte fundamentalismos religiosos cristianos o musulmanes, entonces el artículo de Cesar García no debería de sorprendernos. Al abrir sus páginas esperaría leer las columnas de Alfred Kaltschmitt, Armando de la Torre y José Joaquín Camacho, por ejemplo. En cambio si un diario asume una posición de carácter progresista y liberal-social (en el sentido anglosajón - que enaltece las libertades sociales de los individuos) pués esperaría encontrar la opinión de Marielos Monzón, Martín Rodríguez, Marcela Gereda por tirar algunos nombres (las diferencias en edades son pura coincidencia ;). En este caso no tendría tanto problema con el fenómeno de los todólogos, pués independientemente del tema que van a escribir, al menos tengo una idea desde que postura lo van a abordar.
Pero si no hay sistema y los columnistas pueden escribir lo que quieran. Entonces sería bueno conocer los criterios bajo los cuales se escoge QUIENES escriben. Quienes son esas personas que pasan a convertirse en formadores de opinión, incluso "intelectuales". Es aquí en donde tengo problemas con el fenómeno del todólogo y me surge otra interrogante. Si le pido a un destacado abogado que escriba ¿debo asumir que escribirá sobre lo que sabe o sea de leyes y de la administración de la justicia? Un exitoso empresario ¿nos hablará de lo que se requiere para tener éxito en los negocios? Un sacerdote ¿expondrá como es que la fe "mueve montañas"? Una asesora de imágen ¿nos dará ideas para vernos y sentirnos mejor? Un futbolista ¿hablará sobre sus proezas en la cancha? Nuevamente, puedo ser demasiado exigente e incluso fundamentalista en cuanto a la aplicación del refrán zapatero a tu zapato pero ante el libertinaje con el que los medios manejan su sección de opinión, como lector me debo guiar por el tercer tipo de intelectual que Aron menciona: los expertos.
En fin, ante la ausencia primero, de una directriz ideológica o política del medio y segundo, ante la falta de opinión de expertos sobre el campo de su especialidad, un medio de comunicación DEBE ejercer un criterio previo sobre lo que se publica. Cesar García es un experto en banca y economía, si él y todos los demás columnistas están en su derecho de escribir sobre lo que quieran, entonces el medio que representa la plataforma para que se expresen, en este caso el Periódico, tiene la obligación moral (Bueno dejemonos de pajas, soy exigente hasta la quinta mierda) de permitir que los comentarios de las y los lectores a cualquier artículo no sean censurados, filtrados o alterados. Debe existir reciprocidad, cada derecho conlleva una obligación.
Es cierto que se propició un debate y muy valioso de forma inadvertida, pero que antecedente nos deja para propiciar otros debates. ¿Debo promover la limpieza social para debatir sobre alternativas educativas para los niños de la calle y los mareros? ¿Debo apoyar el genocidio contra los pueblos mayas para debatir sobre la inclusión de estos a la sociedad guatemalteca? o que tal este ¿Debo negar la violencia de género y justificar los asesinatos de mujeres para debatir sobre los derechos de la mujer?
¡Dejemonos de joder y aprendamos a ser autocríticos! Si así van a seguir los y las columnistas que mejor abrán su bló y así con gusto les llego a comentar como la mejor película porno de todos los tiempos es Rocco´s Reverse Gangbang 2 porque verán my dears, en eso si soy un experto de puta madre.
PD: Más polémica, más polémica lo arrestaron a Roman Polanski por un crimen de hace más de 30 años, más material para comentar en este ¿mi? ¿su? ¿despepute?
PD2: Si tuviera una columna, se titularía Siquitibin a la bim bom bá... y sería el guión de un reality show sobre como funciona la democracia en Guatemala.