Aquí en el despepute hacemos (yo y mi otro yo y quien sabe cuantos otros putos yos más) el esfuerzo por ser justos en nuestras críticas y ver las cosas como son percibidas por nuestros cuatro y medio sentidos (soy/ somos medio sordos) y gustos particulares (por no decir retorcidos). Dicho sea esto, si tenemos que lanzar un pijazo, lo hacemos con patada en la espinillia incluída y manopla puesta; pero si tenemos que lanzar flores, aunque sean chatías, allí van y en montones.La presentación de la ópera de Donizetti (foto inicio) de Lucía de Lammermoor aquí en Guate, se merece rosas en todos sus colores y variedades.
El finde semana antepasado se logró un acuerdo familiar (un raro, más gran acontecimiento) : mi viejo se iba a quedar en la jaus viendo fú bal, mientras yo acompañaría a la santa de mi madre a la ópera (por voluntad propia, sin amenazas de sartenazos válgame Dios). Gracias a la suerte y al cuello logré conseguir entradas para Lucia de Lamermoor con descuento de estudiantes a Q. 550.00 (bastante plata nominalmente a menos que se tome en cuenta lo que cuesta montar este tipo de espectáculos en nuestro país). Atendimos la función del sábado, nos acomodamos en el auditorio en el que había bastante gente pero no estaba lleno. Esperamos el inicio.


Basada en la novela de Sir Walter Scott, que a la vez está basada en acontecimientos reales de la familia Stair de la división de la armada británica que formó el Reino de Escocia a inicios del siglo dieciocho, Lucía de Lammermoor es una de las más completas y complejas óperas jamás hechas.
Es una opera trágica que transcurre en medio de un conflicto familiar (tema recurrente de los clásicos) en donde una jóven de la nueva realeza escosesa se enamora de un galan de la depuesta realeza (un amor prohíbido) y que, a pesar de la inconmpresión de las familias, ambos luchan sin éxito por estar juntos (les aconsejó que la lean o la vean o la oigan, pues la historia es igual, sino más desgarradora y bella que Romeo y Julieta) algo todavía común en nuestros tiempos.

Lucia fue interpretada por la canadiense-coreana (si no me equivoco) Sookhyung Park, quien no tenía el carisma en el escenario que hizo de María Callas una diosa de carne y hueso o que inmortalizó en 1959 con esta misma ópera a la australiana Joan Sutherland (grabado de Sutherland por June Mendoza, arriba) o a Emily Pollock (foto, en la escena de locura, abajo). Park, sin embargo, compensó su falta de presencia con una increíble voz, precisa y afinada, sin nada que envidiarles a las sopranos contemporáneas.Es una opera trágica que transcurre en medio de un conflicto familiar (tema recurrente de los clásicos) en donde una jóven de la nueva realeza escosesa se enamora de un galan de la depuesta realeza (un amor prohíbido) y que, a pesar de la inconmpresión de las familias, ambos luchan sin éxito por estar juntos (les aconsejó que la lean o la vean o la oigan, pues la historia es igual, sino más desgarradora y bella que Romeo y Julieta) algo todavía común en nuestros tiempos.

Su galán, Edgardo, fue el tenor charro Dante Alcalá cuya presentación fue impecable, en cuanto a presencia, actuación y voz, el patojo no falló.
El otro extranjero que ocupó un rol de importancia fue el bajo canadiense Gary Relyea como el Capellán Raimondo. Su voz sufría del fuerte acento de los anglosajones del norte, sin embargo, y al contrario de Park, su presencia en el escenario fue como la de un imán que atraía la atención del público.
Antes de seguir, reconozco que soy un fan de la ópera y que tuve la oportunidad de ver Lucía de Lammermoor en Londres (Royal Opera House de Covent Garden) y Napolés (Teatro di San Carlo) y el juicio de valor que present;o es en base a esta experiencia y nada más. Después de Don Carlo, esta es mi ópera favorita.
Los que merecísidisimamente se llevan la guinda del pastel son nuestros paisanos:
A Luis Girón May, barítono, lo había escuchado en tres ocasiones pero nunca lo vi actuando y su talento vocal no se discute, pero su actuación fue bárbara, incluso un referente para los actores extranjeros.
La señorita Pamela Morales, soprano lírico spinto, es una joya de la cual deberíamos estar orgullosos los chapines. Su presencia en escena es comparable a una veterana de las grandes capitales de la ópera en Nueva York, Londres, Paris, Milano, Venecia, Viena y Tokio, su rol, aunque secundario fue ejecutado en cuanto a entonación y actuación a la perfección, siempre cuidadosa de no robarle la escena a la protagonista Park, aunque muerta de la risa lo pudo haber hecho. ¡Bravísima!
Luego estuvo otro jóven paisano, el tenor Mario Chang que no se arrugó en una obra, que me consta ha cobrado factura a muchos cantantes, el patojo le puso ganas y se lució. Mis respetos.
La música estuvo bastante bien a pesar de algún par de desatinos al inicio. Creo que un compositor chapín recomendado por el gigante que es Ricardo del Carmen, pudo haber hecho tan buen trabajo como el gringo Eric Culver al que también hay que aplaudir, pues hizo lo justo. Los desatinos son exclusivos a la falta de práctica (no tenemos temporadas de música clásica u ópera en Guate).
La directora fue Geraldina Baca-Spross a quien mi otro yo le mandó un emilio (como dicen los pañoes) felicitándola pues los vestuarios, escenarios y montaje de toda la ópera estuvo a la altura de las expectativas.Por último, y lo más bienvenido, mis respetos y me quito el sombrero para el coro de apoyo conformado por las señoritas chapinas sopranos, mezzosopranos y contraltos:
Leslie Gonzalez, María de los Ángeles Reyna, Prana Suhr, Maria Renée Martínez, Dulce Cristal Cano, Ana Cristina Alvarado, Ada Chitay, Jéssica Arévalo, Isabel Cristina de Alvarado, Mildred Pop, Carol Beatriz Vásquez, Leonela Herrera, Mónica Rosa Lou, Carmen Cifuentes y Livy Lorena Betancourt;
y los paisanos tenores, barítonos y bajos:
Marlon Francisco, Diego Pava, Deric Papadópolo, Oscar Barrios, Luis Aguilar, Giovanni Meléndez, Carlos Soberanis, Alex Cortés, Byron Alonso, Pedro Pablo Solís, Mardoqueo Pop, Carlos Sil, Sergio Rolando Alvarado, Britnier Aarón Solval y Edgar Steven Hernández...
que si algún día leen esto que sepan que yo me descocí aplaudiendolós a ustedes y que más de una lágrima me sacaron.
que si algún día leen esto que sepan que yo me descocí aplaudiendolós a ustedes y que más de una lágrima me sacaron.
PD: Espero que algún día este tipo de eventos no sean un lujo para los chapines, en el extranjero pagué 25 libras esterlinas en el 2004 (350 quetzales aprox.) en Lóndres, la ciudad más cara en la Unión Europea y sólo 20 euros en el 2003 (220 quetzales aprox.) en Napóles. Comparado con Guate me salió barato. Ojalá la cultura algún día esté al alcance de la mayoría como lo está el Mateo y "la sele".


























