
Marzo del 2002, estaba a mediados de mi posgrado y acababamos de terminar lo que los ingleses de mi vieja alma mater llaman first essays algo así como ensayos parciales. Me estaba recuperando del mega desmadre que iniciamos el viernes para sacarnos el estrés que traíamos ya de varias semanas. Cervezas, guaro y pastillas de éxtasis fueron mi remedio y el de la banda. Era domingo en la tarde cuando me llego a despertar mi gran broder y ex socio Max quien no salió de farra con nosotros porque fue a visitar a su futura jermu a Bruselas. Me espavilé y lo fui a ver al francés loco.
Max había traído discos y películas de donde su novia (hoy su jermu y jefa). Mientras decidíamos que putas ver, Max sacó un porro que tenía con él, también una bolsita con un poco más de un gramo de la buena hierba. Le sobró de la que le habíamos comprado a uno de nuestros vecinos de bloque el jamaiquino Jerry (algunos estereotipos nunca fallan) y que dejó guardada el finde. Hablando muladas nos acabamos el porro... ni mierda. Saqué una pastilla de hashish que tenía, fuimos a la cocina, la encendimos en una ornilla y nos la fuimos a consumir de regreso a su pieza... ni mierda. A esa altura encontré el DVD de la opera prima de Mamoru Oshii, un director japonés de caricaturas de acción: Ghost in the Shell (El fantasma en la concha... pero no de la mamá de nadie, malpensados), la pusimos en la compu.
Antes de darle al play, estabamos algo mascados que nuestras sustancias de diversión no tenían ningún puto efecto. Decidimos enrollar el gramo y centavos que teníamos en un solo porro. Claro que tanto Max como yo sabemos de enrollar lo que nuestros diputados saben de legislar... ¡¡¡ni mierda!!! Después de varios intentos y casi medio paquete de rizla desperdiciado, logramos enrollar un porro en forma de pirujo en donde cupieron todas las hojitas secas y mozotes que nuestro estimado Jerry nos vendió. Pusimos play.
Ghost in the Shell es una lica animada basada en un manga del mismo nombre de Masamune Shirow que trata sobre un futuro (lejano hasta la mierda de acuerdo a mi) en donde los robots y androides con inteligencia artificial conviven con los humanos. Se han logrado desarrollar cyborgs tan inteligentes que su software e inteligencia artificial son tan avanzados que se les llama fantasma, el equivalente al alma humana. En el internet, que obviamente para ese entonces nos tiene interconectados a todos, hay un hacker llamado Puppetmaster (el titeretero) que era capaz de infiltrar la inteligencia artificial de los cyborgs y la mente humana. La protagonista es una cyborg policía, la Mayor Motoko Kusanagi (foto), que junto con su compañero Batou (otro poli cyborg) deben buscar y capturar al titretero.
Al ver la película hay varios elementos que nos recuerdan a The Matrix de los hermanos Wachowski: la lluvia de digitos del inicio, Trinity interpretada por Carrie Anne Moss es la versión humana de la Mayor Kusanagy, las balaceras desructoras de columnas de concreto y la fuerte influencia filosófica en la trama, etc. Resulta que los Wachowski convencieron
a los futuros productores de The Matrix diciendoles que querían hacer la versión en carne y hueso de Ghost in the Shell. Estos accedieron y el resto es historia cinematográfica.
The Matrix me llegó bastante pero Ghost in the Shell (GIS) es altamente recomendada. Lástima que los Wachowski no vieron la seqüela llamada GIS: Innocence también de Oshii (foto) antes de filmar las otras dos partes de The Matrix. Las seqüelas poquísimas veces suelen ser tan deahuevo como la original pero Innocence, a pesar de ser mucho más filosófica que de acción, es también una joya para comentar después. No puedo decir lo mismo de las otras dos cagadas que siguieron a The Matrix que más parecieron videojuego. Una pena, ni la Bellucci las salvó.
A Max y a mi nos costó entender la lica, luego de media hora no teníamos ni la más mínima puta idea de quienes eran los buenos y los malos, si era el pasado, el presente o el futuro, porque se andaban disparando unos a otros, ¿quién putas es ese viejito pizado?, es esta una caricatura o son efectos especiales bien de a huevo... de repente se nos encendió el foco (bueno de foco muy poco tal vez llegamos a veladora) y nos dimos cuenta primero que no configuramos el lenguaje del DVD a inglés y la dejamos en japonés y segundo y más importante que Jerry nos vendió la mera mierda... ¡Viva Jamaica!
PD: Mis respetos a Paul Newman, Butch Cassidy and the Sundance Kid es una de mis licas favoritas y gracias a The Color of Money me volví adicto al Pool.
Max había traído discos y películas de donde su novia (hoy su jermu y jefa). Mientras decidíamos que putas ver, Max sacó un porro que tenía con él, también una bolsita con un poco más de un gramo de la buena hierba. Le sobró de la que le habíamos comprado a uno de nuestros vecinos de bloque el jamaiquino Jerry (algunos estereotipos nunca fallan) y que dejó guardada el finde. Hablando muladas nos acabamos el porro... ni mierda. Saqué una pastilla de hashish que tenía, fuimos a la cocina, la encendimos en una ornilla y nos la fuimos a consumir de regreso a su pieza... ni mierda. A esa altura encontré el DVD de la opera prima de Mamoru Oshii, un director japonés de caricaturas de acción: Ghost in the Shell (El fantasma en la concha... pero no de la mamá de nadie, malpensados), la pusimos en la compu.
Antes de darle al play, estabamos algo mascados que nuestras sustancias de diversión no tenían ningún puto efecto. Decidimos enrollar el gramo y centavos que teníamos en un solo porro. Claro que tanto Max como yo sabemos de enrollar lo que nuestros diputados saben de legislar... ¡¡¡ni mierda!!! Después de varios intentos y casi medio paquete de rizla desperdiciado, logramos enrollar un porro en forma de pirujo en donde cupieron todas las hojitas secas y mozotes que nuestro estimado Jerry nos vendió. Pusimos play.
Ghost in the Shell es una lica animada basada en un manga del mismo nombre de Masamune Shirow que trata sobre un futuro (lejano hasta la mierda de acuerdo a mi) en donde los robots y androides con inteligencia artificial conviven con los humanos. Se han logrado desarrollar cyborgs tan inteligentes que su software e inteligencia artificial son tan avanzados que se les llama fantasma, el equivalente al alma humana. En el internet, que obviamente para ese entonces nos tiene interconectados a todos, hay un hacker llamado Puppetmaster (el titeretero) que era capaz de infiltrar la inteligencia artificial de los cyborgs y la mente humana. La protagonista es una cyborg policía, la Mayor Motoko Kusanagi (foto), que junto con su compañero Batou (otro poli cyborg) deben buscar y capturar al titretero.

Al ver la película hay varios elementos que nos recuerdan a The Matrix de los hermanos Wachowski: la lluvia de digitos del inicio, Trinity interpretada por Carrie Anne Moss es la versión humana de la Mayor Kusanagy, las balaceras desructoras de columnas de concreto y la fuerte influencia filosófica en la trama, etc. Resulta que los Wachowski convencieron

The Matrix me llegó bastante pero Ghost in the Shell (GIS) es altamente recomendada. Lástima que los Wachowski no vieron la seqüela llamada GIS: Innocence también de Oshii (foto) antes de filmar las otras dos partes de The Matrix. Las seqüelas poquísimas veces suelen ser tan deahuevo como la original pero Innocence, a pesar de ser mucho más filosófica que de acción, es también una joya para comentar después. No puedo decir lo mismo de las otras dos cagadas que siguieron a The Matrix que más parecieron videojuego. Una pena, ni la Bellucci las salvó.
A Max y a mi nos costó entender la lica, luego de media hora no teníamos ni la más mínima puta idea de quienes eran los buenos y los malos, si era el pasado, el presente o el futuro, porque se andaban disparando unos a otros, ¿quién putas es ese viejito pizado?, es esta una caricatura o son efectos especiales bien de a huevo... de repente se nos encendió el foco (bueno de foco muy poco tal vez llegamos a veladora) y nos dimos cuenta primero que no configuramos el lenguaje del DVD a inglés y la dejamos en japonés y segundo y más importante que Jerry nos vendió la mera mierda... ¡Viva Jamaica!
PD: Mis respetos a Paul Newman, Butch Cassidy and the Sundance Kid es una de mis licas favoritas y gracias a The Color of Money me volví adicto al Pool.